TU MANO EN MI BRAZO
Recuerdo de manera nítida una mañana de invierno entrando en Asedown con Livia, para su sesión semanal de Atención Temprana. Una señora mayor que se paró a verla, tan pequeñita en su carro y me dijo: ¿Sabes esa sensación que tienes cada vez que ella te toca con su manita regordeta? Pues no desaparece nunca. Mi hijo tiene ya 30 años y sigo sintiendo eso cuando me toca, cuando me coloca su mano en mi brazo.
Es un recuerdo que me viene mucho a la mente porque es tal y como me lo describió la señora. Anoche por ejemplo, cuando nos íbamos a dormir, me tumbé un momento junto a ella y me abrazó, con esa mano regordeta. Y cuando hace eso me invade una sensación de emoción y felicidad que es muy difícil de escribir. Que me pasa desde que era un bebé. Y que ahora sé que voy a sentir siempre.
