Recordamos al consejero de Industria que tiene las competencias necesarias para facilitar la producción de energía comunitaria a las familias andaluzas
Hoy, en comisión, he recordado al consejero de Industria, Energía y Minas, Jorge Paradela, que su cartera tiene las competencias necesarias para afrontar las principales dificultades que las familias andaluzas encuentran a la hora de poner en marcha sistemas de producción comunitaria de la energía, como son la carga burocrática y administrativa, la inversión económica inicial y la falta de un marco jurídico favorable.
De hecho, aludí a la simplificación administrativa de la que tanto se enorgullece el gobierno de Moreno Bonilla, pero que inexplicablemente no se puede trasladar a este tipo de solicitudes, así como a la escasez de subvenciones y la asistencia administrativa para facilitar la instalación de equipos de generación de energía en edificios multifamiliares, ofreciendo modelos fácilmente cumplimentables y favoreciendo acuerdos rápidos entre los propietarios.

Asimismo, manifesté la necesaria flexibilización de los criterios para compartir la energía generada, como por ejemplo, ampliar el radio de proximidad, de 500 metros, que es la distancia actual en España, a dos kilómetros, como en Francia, cambio para el que la Junta de Andalucía tiene competencias para ejecutarlo.
Por otro lado, exigí al consejero la realización de un estudio sobre la capacidad de los tejados de los edificios públicos para instalar paneles fotovoltaicos, aunque le advierte de que un estudio europeo calcula que el 60% de la energía puede producirse utilizando las cubiertas de los edificios de la Unión Europea. Cabe recordar, que dicho punto se trasladará a la futura mesa desde la que se debatirá el Pacto Andaluz por la energía a propuesta de nuestro grupo parlamentario.
Por ello, volví a consultar a Paradela por las líneas maestras, en materia de producción comunitaria de la energía, ya que en la Estrategia Andaluza apenas se hace mención a la acción de fomento y desarrollo de las Comunidades energéticas, pese a que el consejero habla mucho de su importancia, lo que ya nos hace pensar que no nos referimos a lo mismo.
Es un tema que venimos proponiendo, insistentemente, porque supone la verdadera revolución en materia de energía y la garantía de una transición energética justa y democrática. Las comunidades energéticas permiten que los ciudadanos produzcan, distribuyan, consuman, almacenen, compartan y vendan energía renovable colectivamente. Su finalidad principal es proporcionar beneficios ambientales, económicos y sociales a sus miembros y al entorno en el que desarrolla su actividad, más que una rentabilidad financiera.
