Ojos de Almendra

«¡Qué amable!»

Pienso mucho en cuando Livia sea mayor. Si será capaz de ir sola a hacer pequeños recados, coger el bus, trabajar, vivir de manera independiente aunque con algún apoyo. Y estoy segura de que sí. Porque el problema no es ella. El problema son los otros. Los que la puedan engañar. Porque frente a eso es mucho más difícil protegerla.

En un mundo en el que te pudieras fiar de todo el mundo, ella podría hacer su vida independiente sin mucho problema. Lo curioso es que Livia tiene una habilidad que supongo que comparte con otras personas con síndrome de down. Y es que es capaz de sacar lo mejor de la gente. Es increíble cuando vamos a cualquier sitio, cómo siempre hay alguna persona que repara en ella y le sonríe. Si vamos a comer, le regalan un postre. Si paramos a comprar, una chuchería. Una palabra amable, una risa, un halago. Y ella siempre responde lo mismo, «¡qué amable!» Pues sí, en el día a día con ella te das cuenta de la cantidad de gente empática y amable que hay.

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