Ojos de Almendra

Mamá, ¿y mis notas?

Ayer fue el último día de cole y para Livia fue un día de fiesta. Desayuno tradicional navideño, con chocolate y churros. Además, por una vez, pude colaborar con otras madres y se llevó la sorpresa de verme allí, en su clase. Dice que le dio mucha vergüenza pero que le gustó mucho.


Pero ayer también era el día de las notas. Yo andaba temiéndole a que me preguntara porque siempre lo hace. Y me pide verlas. Afortunadamente, ayer pude entretenerla y no me pidió verlas.


Pero yo sí las ví. Por primera vez suspendió varias asignaturas: matemáticas, lengua, inglés, francés. Y eso me ha hecho preguntarme si el standard de las notas es el mismo para niños con discapacidad. Porque si es así, es absurdo.


Que suspendiera con un 4 me hace pensar que le pusieron esa nota para no hacer sangre, porque seguro que en matemáticas no llega al 4. Pero, ¿es necesario hacernos pasar por eso? Yo creo que no. Livia tiene una discapacidad intelectual y no llega al nivel del resto del alumnado. Utilizar el mismo stándard, aunque se quiera reducir el impacto elevando un poco la nota no tiene sentido.


Y no me vale que me digan que lo importante no son las notas. Está claro. Pero me gustaría saber cómo va con respecto a sus capacidades reales y no con respecto a un nivel al que no va a llegar nunca.


Además, es profundamente injusto que una niña aplicada, dentro de sus limitaciones, y que recibe clases todos los días después de clase, no pueda ver su esfuerzo evaluado en su justa medida. Porque yo no puedo saber si va bien en lengua, para su nivel y tengo que reforzar más las matemáticas o a la inversa. Y encima, causa dolor. Y creo que hay que decirlo.


En definitiva, que seguimos teniendo un sistema que habla de inclusión pero que está pensado y construido desde la “normalidad” sea lo que sea eso.


Menos mal que ayer, al menos, no me dijo ese temido “mamá, ¿y mis notas?”.

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