Elevamos al Congreso la puesta en marcha de un ‘Sello de Calidad Turístico’
Hoy, junto al Grupo Plurinacional Sumar, he anunciado la puesta en marcha de una proposición no de ley para regular un Sello de Calidad Turístico, para mejorar las condiciones laborales y reducir los impactos negativos en el medio ambiente o en el mercado de la vivienda, en definitiva, para mejorar el modelo turístico en España.
He venido al Congreso de los Diputados a proponer una iniciativa que estamos trabajando en Andalucía, y que podría tener réplica en otros territorios y a nivel estatal, como es la exigencia de un sello de calidad para que aquellos empresarios del sector, que están haciendo bien su trabajo, que los hay, que están cuidando el medio ambiente, que respetan los derechos de los trabajadores y trabajadoras y que apuestan por la igualdad de género, sean reconocidos con un sello de calidad que vaya acompañado de ayudas y subvenciones, cuando exista una línea para ello.
En Andalucía, el turismo es una actividad económica muy importante, a nosotros nos gusta y así debería seguir siendo, pero para eso es fundamental que exista una política pública por parte de la administración de la Junta de Andalucía que deje de permitir que se esté expulsando a los vecinos de los casco históricos de nuestras ciudades por el inasumible precio de la vivienda, que se esté acabando con el comercio local o provocando un daño medioambiental que podría ser irreparable. El gobierno andaluz debe poner en valor y regular una actividad que es muy importante y que tiene mucho potencial, pero que puede ser muy dañina si no se cuida
De hecho, dicha iniciativa ha sido acordada durante una reunión mantenida con el diputado por Compromís-Sumar Alberto Ibáñez, quien me manifestó que hay que remarcar la importancia en la calidad y el valor añadido que el turismo aporta a la economía española, pero, teniendo en cuenta que nuestro país no puede basarse en el monocultivo de este sector y que tiene que apostar por la diversificación y la reindustrialización.
En concreto, el sello se regulará alrededor de unos estándares mínimos de calidad en cuatro dimensiones esenciales del modelo turístico. Por un lado, laboral, con garantías laborales en el empleo turístico, medioambiental, centrado en la adaptación de la industria al contexto de la emergencia climática y a minimizar su impacto en el medio, en el ámbito de la igualdad y la inclusión, referido a la adopción de medidas para reducir las brechas de género u otras situaciones de desigualdad y, por último, en el ámbito de la habitabilidad de los municipios, relacionado con el impacto que los establecimientos turísticos producen en el entorno urbano, ya sea en relación con el mercado de la vivienda, con la gentrificación o con la generación de ruidos y otras actividades insalubres.
