DESVELOS
Tengo la inmensa fortuna de dormirme en cuanto me acuesto. Nada perturba esos instantes, breves, que hay entre que caigo a la cama y cierro los ojos para dormir, no muchas horas, pero sí de un tirón.
Anoche sin embargo no conseguía dormirme. No podía quitarme de la cabeza una cosa que me ha dicho Livia y que me tiene agobiada. Su mejor amiga, a la que adora, ya no quiere jugar con ella. Dice que ha entrado en juego una tercera niña que se la quiere quitar. En el recreo, según cuenta, se esconden de ella y cuando las encuentra, salen corriendo. No creo que haya ningún atisbo de maldad por su parte de las otras niñas. Solo creo que Livia se va quedando atrás y comparten menos cosas. Además, mi pequeñaja, como yo, es muy intensa y no solo dice que es su mejor amiga. Dice que es guapa, que la quiere, que solo quiere estar con ella…. Parece que ella, como yo, no sabe querer poco y le cuesta rendirse.
El caso es que esa imagen de mi hija persiguiendo a las niñas que se esconden de ella, sola, llorando, porque me ha dicho que llora, me atormenta. Literalmente. Y no sé como borrarla ni como ayudarla. Le he explicado que puede ser una oportunidad para conocer niñas nuevas. Que pruebe a jugar con otras. Pero eso no la consuela.
Ni a mí. Que me parece que inauguro una etapa nueva en mi vida, de desvelos, por mi pequeña y las que ya no quieren ser sus amigas.
