Ojos de Almendra

De leyes y palabras

Son sólo las nueve de la mañana de un sábado y, mientras yo estudio las enmiendas que los grupos han presentado a la ley de atención temprana y que discutiremos el próximo miércoles, con la radio muy bajita de fondo, me ha sorprendido un soniquete que salía de la habitación de Livia. Me he acercado a ver qué estaba haciendo y me la he encontrado sentada en la alfombra, leyendo una cartilla que tiene para mejorar su lectura. Lo mejor es que me ha dicho que era para aprender a leer mejor y más rápido.


Creo que empieza a darse cuenta de que las cosas le cuestan un poquito más. Y me alucina como trata de compensarlo con esfuerzo. Que a esta hora ya esté leyendo por propia iniciativa no me lo esperaba. Con lo que nos cuesta a veces que se ponga cuando se lo pedimos.

Livia nunca deja de sorprenderme.

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