Ojos de Almendra

Mamá, he suspendido inglés

Esperanza Gómez Corona

Este curso le temía por primera vez a las notas de Livia. Está ya en segundo de primaria y las materias se le complican. Le está costando mucho, por ejemplo, aprender la hora porque no entiende que si una manecilla está en el doce, es una hora en punto. Igual nos pasa con las matemáticas. Las operaciones con llevadas se le hacen difíciles y aunque las entiende, le cuesta hacer la operación.

Así que yo, como siempre, anticipándome a los hechos, estaba un poco preocupada. Sobre todo porque ella me había preguntado ya si sus notas estaban ya, que quería saberlas.

Por extraño que parezca, el curso pasado lo zanjó con varios notables y su profesor nos aseguró que había superado las materias del curso con esa nota, que no era fruto de la adaptación ni nada. Aprendió a leer, escribir y sumar y restar. Pero claro, cada curso es un poco más difícil y se va notando más.

Las notas las ví estando en el Parlamento, tomando algo con los compañeros para despedirnos por las fiestas y, tuve que aguantarme las lágrimas. No estaban mal, sólo había suspendido inglés. En las otras materias, cinco o seis, muy raspadito.

El sentimiento que me provoca no es por las notas en sí. Es porque nos muestra la diferencia que se va abriendo entre ella, su ritmo pausado y el del resto del mundo, que va muy rápido. El sentimiento es por todo lo que nos espera. Porque pronto tendremos que explicarle que es diversa y no sé como se lo tomará.

Lo bueno es que ella lo vive mucho mejor y cuando la ví el viernes me dijo: Mamá, he suspendido inglés, pero no pasa nada.

Pues eso, que no pasa nada.

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