Ojos de Almendra

Un trocito de corazón fuera del pecho

El viernes estuvimos de cumpleaños. Una niña de la clase de Livia la había invitado y, claro, fuimos. Con Livia nunca me planteo no ir porque no sé durante cuánto tiempo se acordarán de ella para estas cosas y sé que las relaciones que yo haga con otras madres y padres son importantes para eso. Ella se lo pasó en grande.
Yo tuve la oportunidad de hablar con la madre de una niña que se ha tenido que enfrentar demasiado pronto a la intolerancia y la maldad. Y nos preguntabamos cómo educan muchas familias a sus hijas e hijos. Si les hablan de los derechos de las demás personas, de tolerancia, de respeto. Y nos preguntabamos qué está pasando para que en los colegios sigan ocurriendo cosas más propias de tiempos oscuros, para que no sean lugares seguros para nuestras hijas.
Y me dijo una frase que me llegó al alma por lo bien que expresaba lo que tantas veces he sentido, que cuando tienes una hija que sufre, es como si el corazón se te saliera del pecho, como si ella fuera tu corazón y lo que le pase te duele en lo más hondo.

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