Espacio…
Creo que ya he contado alguna vez que Livia tiene una amiga a la que adora. Dice, incluso, que está enamorada de ella. Se conocen desde hace años y durante mucho tiempo fueron inseparables.
Pero, inevitablemente, Livia empieza a quedarse atrás y eso se nota en su entorno. A principios de este curso llegó una niña nueva que ahora es la mejor amiga de su amiga y Livia lo sufre. Me dice que se esconden de ella en el patio y que si aparece, salen corriendo. Cuando le pregunto qué hace ella, me dice que nada, que llorar. Y a mí se me rompe el alma…
Por suerte, su amiga es una niña dulce y buena y la trata con mucho mimo. Le dice que tiene que buscarse otras amigas, que no pueden estar siempre juntas. Es decir, intenta que ella lo entienda. Ayer, cuando fui a recogerla al cole, venía feliz hablando de su cumpleaños, que celebraremos con su clase el finde que viene. Y decía que ojalá fuera su amiga, pero no la otra. Y cuando le pregunté que cómo iban las cosas, si jugaban las tres… intentando hacerlo con cuidado, me sorprendió diciéndome: «Siempre están juntas las dos pero yo he decidido darles su espacio«. No sé bien donde ha escuchado esa frase pero me parece increíble como ha transformado una situación dura que no controla, en una decisión propia. Ella ha decidido darles su espacio.
O sea, que ya no las molesta y que asume lo que les pasa, aunque le duela. Es increíble la de herramientas emocionales que tiene, con solo 11 años. Como siempre, mi niña de ojos de almendra, dándonos lecciones de vida.
